¿Por qué algunos guisos saben mejor al día siguiente?
Muchas personas aseguran que un guiso está todavía más rico cuando se come al día siguiente. No es solamente una impresión: durante las horas de reposo se producen pequeños cambios que ayudan a integrar los ingredientes y a conseguir un sabor más equilibrado.
Cuando termina la cocción, las especias, las verduras, la carne y la salsa todavía conservan aromas bastante diferenciados. Al dejar reposar el plato, estos sabores tienen más tiempo para mezclarse. El resultado suele ser un conjunto más uniforme, en el que ningún ingrediente destaca demasiado sobre los demás.
También cambia la textura. Los guisos elaborados con carne, legumbres o patatas contienen almidones, grasas y gelatinas que se estabilizan al enfriarse. Cuando el plato se calienta de nuevo lentamente, la salsa puede quedar más ligada y los ingredientes absorben mejor parte del caldo y de los condimentos.
Sin embargo, no todos los platos mejoran con el reposo. Las recetas que incluyen alimentos fritos, pasta muy cocida o verduras que deben mantenerse crujientes pueden perder textura. Los guisos tradicionales, las legumbres, las sopas espesas y algunas carnes en salsa son los que mejor suelen soportar el paso de las horas.
Para conservarlos correctamente, es importante dejar que pierdan parte del calor y guardarlos después en el frigorífico, dentro de un recipiente cerrado. Al día siguiente deben calentarse bien, preferiblemente a fuego suave y removiendo de vez en cuando para evitar que la salsa se pegue.
Por eso, preparar una cazuela un poco más grande de lo necesario puede ser una buena idea. Además de ahorrar tiempo, permite comprobar cómo una noche de reposo puede transformar una receta sencilla en un plato todavía más sabroso.

